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Musicoterapia

Cuando el niño nace, llora. El sonido del llanto nos habla de vida. La música, como la expresión más sublime del sonido, es intrínseca al ser humano; es percepción, circularidad, introspección, recuerdo, esperanza, búsqueda, encuentro con uno mismo. La música es magia. ¿Cómo si no podría tener esa capacidad de emocionarnos, levantarnos el ánimo, embargarnos de melancolía, infundirnos coraje, revivir nítidamente recuerdos, aportarnos tranquilidad o elevar nuestro espíritu?

¿Qué servicios ofrecemos en este ámbito?

Desde siempre, las madres han cantado a sus bebes para que se calmen o concilien el sueño. Cuando el niño oye la voz de su madre entonando una nana percibe la melodía, aunque no pueda comprender el significado, y reduce su actividad motora perceptiblemente. La música es parte esencial de todas las culturas y un idioma universal: no conoce de edad, género ni raza. Música y lenguaje son formas de comunicación, cada una con elementos propios (timbre, ritmo, melodía y armonía en la música; fonemas, morfemas, palabras y oraciones en lenguaje), pero que comparten recursos y mecanismo cognitivos. La música mejora la prosodia de la voz. El ritmo incrementa la producción y fluencia del lenguaje y las técnicas musicales favorecen la respiración y el control de los músculos, estimulan la vocalización, activan los mecanismos de fonación, potencian la habilidad motora de los órganos articulatorios y repercuten favorablemente en la organización del lenguaje receptivo-expresivo. A todas estas cualidades hemos de sumar la capacidad de la música para producir cambios importantes en el estado de ánimo de la persona que benefician a su salud física, emocional y mental.

La musicoterapia es un recurso habitual en los entornos sociosanitario y educativo por su capacidad de integrar la vertiente recreativa con la terapéutica. Proporciona excelentes resultados como terapia coadyuvante o complementaria en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas que cursan con deterioro cognitivo, como ocurre con el Parkinson o el Alzheimer. Son bien conocidos sus beneficios en el abordaje terapéutico en niños con trastornos del neurodesarrollo (Autismo, Síndrome de Asperger, TDAH, Dislexia, Disfemia…) que requieren reforzar sus habilidades comunicativas, sociales y afectivas. Contribuye al bienestar emocional y a la mejora funcional de las personas con discapacidad física o intelectual, así como de quienes padecen patologías crónicas como la fibromialgia o la fatiga crónica, y es una opción altamente recomendable para quien desea aprender técnicas de relajación o simplemente emprender un viaje introspectivo de reencuentro consigo mismo.

En general, la musicoterapia está indicada en todos aquellos casos en los que se requiera:

  • Reforzar aspectos cognitivos como la memoria, la concentración o la capacidad de planificación.
  • Mejorar la autoestima.
  • Mejorar la comunicación expresiva y receptiva.
  • Aprender a interpretar el lenguaje corporal.
  • Mejorar aspectos relacionados con el habla como la dicción o la proyección de la voz
  • Reconocer las emociones y sentimientos propios y de los demás.
  • Aprender a gestionar el estrés, la ansiedad o la ira.
  • Aprender técnicas de relajación.
  • Estimulación sensoriomotriz, rehabilitación neurológica y rehabilitación física.
  • Aliviar el dolor crónico.

El musicoterapeuta es más que un profesional con conocimientos musicales e instrumentales: es una persona formada en la utilización de los múltiples recursos que la música y sus elementos ponen en sus manos para facilitar y reforzar aspectos tan dispares como las habilidades comunicativas, la memoria, la concentración, la planificación, la gestión emocional o la motricidad. Posee además la cualificación necesaria, como parte de un equipo multidisciplinar, para establecer objetivos y programas terapéuticos, evaluar, rehabilitar, documentar la evolución del paciente y proponer medidas preventivas. Debe hacer gala, además, de cualidades como la empatía, paciencia, creatividad, imaginación, sensibilidad, tacto y, por supuesto, sentido del humor.

Ya sea en el curso de sesiones individuales o en grupo, el musicoterapeuta se vale de la cualidad atemporal de la música de influir en el comportamiento y estado de ánimo de la persona para, a través de un amplio abanico de técnicas, reforzar el vínculo paciente-terapeuta y generar actitudes positivas y abiertas: el niño se siente relajado y participativo, y esa sensación de armonía y paz interior simplifica notablemente la intervención. Esta es la razón de que los abordajes terapéuticos holísticos diseñados por el equipo multidisciplinar de BlaBla incluya con frecuencia la musicoterapia.

 
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