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¿Qué es el Síndrome de Asperger?

El Síndrome de Asperger es un trastorno del neurodesarrollo, englobado en la categoría general de Trastornos de Espectro Autista, que se manifiesta en edades muy tempranas y acompaña a la persona a lo largo de toda su vida. Sus síntomas pueden variar en función del desarrollo y la edad y experimentar cambios notables en el tiempo. Decimos que el SA es un «trastorno de espectro» por su variabilidad y la ausencia de límites precisos: sus características forman un continuo en uno de cuyos extremos se situaría el desarrollo normal y en el otro el fenotipo más severo. Su prevalencia es cuatro veces más alta en niños que en niñas. Afecta a la comunicación verbal y no verbal de la persona, a sus patrones de comportamiento y a sus actividades e intereses, repercutiendo de manera significativa en su interacción social.

Las personas con síndrome Asperger tienen una forma diferente de percibir el mundo que les rodea. Las evidencias científicas revelan una dificultad para integrar la información visual y auditiva proveniente del entorno, así como una falta de flexibilidad cognitiva que se relaciona con una disfunción a nivel del sistema ejecutivo. Estas dos características –dificultad para procesar la información y déficit en las funciones ejecutivas que afecta particularmente a la flexibilidad cognitiva– condicionan notablemente el desarrollo psicológico, afectivo y social de la persona con Asperger.

Las dificultades para simultanear el procesamiento de la información verbal y visual también repercuten en el lenguaje, en particular, en el uso social (comunicación pragmática) del mismo y en la compresión de conceptos abstractos o temporales. Es habitual que la persona con Asperger posea fluidez verbal, utilice un vocabulario complejo para su edad y realice construcciones sintácticas adecuadas y, sin embargo, tenga dificultades importantes para mantener una conversación y realizar inferencias a partir de aspectos extralingüísticos o contextuales.

La deficiente comprensión de la información no verbal (expresiones faciales, miradas, gestos, postura corporal) le impide reconocer el estado emocional de su interlocutor. El niño con Asperger no es capaz de realizar inferencias espontáneas sobre lo que siente o piensa el otro, lo que repercute negativamente en su interacción social.

A esta dificultad se suman (aunque no siempre) las conductas repetitivas y estereotipadas o los comportamientos inusuales con rasgos obsesivos.

Etiología

La etiología del SA sigue sin estar clara. Los estudios respaldan la existencia de alteraciones genéticas en diferente grado de severidad, en las que el autismo sería el fenotipo más grave. Hasta la fecha, sin embargo, no se ha identificado ningún gen específicamente vinculado con el SA. Tampoco disponemos de biomarcadores que permitan confirmar o descartar la presencia del síndrome. Los hallazgos parecen revelar alteraciones en el desarrollo cerebral, en particular, de las áreas relacionadas con las funciones ejecutivas, así como alteraciones bioquímicas. Los resultados siguen siendo, no obstante, insuficientes para establecer una hipótesis etiológica concluyente: lo único que podemos señalar es que el trastorno de Asperger tiene un origen multicausal, en el que intervienen factores biológicos, ambientales y psicológicos.

Dificultades del niño con SA en el ámbito de la interacción y comunicación social:

  • A menudo resulta pedante debido a su rico vocabulario y particular prosodia y entonación. Puede aparecer hiperlexia, en particular, relacionada con su campo de interés. Su forma de expresarse es excesivamente formal y no se adapta a los distintos contextos.
  • Ausencia del aspecto emocional que utilizamos para enfatizar nuestras ideas: el discurso resulta monótono y, en ocasiones, artificial.
  • Dificultad para respetar los turnos de palabra como resultado, en parte, de la escasa habilidad para interpretar el lenguaje corporal implicado en la conversación. Al no poder decodificar las expresiones faciales o corporales del interlocutor, no modela sus producciones en función del feedback del otro por lo que tiende más al monólogo o al soliloquio que al diálogo.
  • Poco tolerante ante temas que no son de su interés: puede permanecer callado o contestar con monosílabos cuando eso ocurre. Escasa habilidad para modificar el tema de conversación, por lo que en muchas ocasiones resulta excesivamente tajante. Puede mostrarse, asimismo, verborreico sin importarle si su interlocutor está interesado o no en lo que dice.
  • Lenguaje literal tanto en la comprensión como en la expresión, con una marcada dificultad para comprender el lenguaje figurativo: metáforas, sarcasmos, dobles sentidos, ironías o bromas. Toda interpretación que vaya más allá de las puras palabras y requiera realizar inferencias a partir de aspectos extralingüísticos (contexto, expresión facial, tono de voz…) representa un duro reto que le lleva a malinterpretar a su interlocutor.
  • Dificultad para entender los sentimientos de los demás al centrar su atención en la información lingüística pasando por alto la expresión corporal y/o el contexto social.
  • Dificultad para comprender normas implícitas que regulan situaciones de juego o de carácter social, así como aquellas que regulan la relación con sus iguales. Puede realizar comentarios molestos para otros sin ser consciente de ello.
  • Dificultad para percibir el contexto por lo que su conducta puede resultar inapropiada.
  • Dificultad para compartir intereses y relacionarse con sus iguales: prefiere el contacto con personas de mayor edad.
  • Dificultad para identificar sus sentimientos. Su deficiente procesamiento emocional puede hacer que parezca insensible o pedante.
  • Puede mostrar reacciones desproporcionadas.
  • Deficiente comprensión del texto escrito, aun cuando la decodificación lectora sea buena.
  • Escasa tolerancia a la frustración.

Repertorio restringido de intereses, comportamientos y actividades

  • Rígida adherencia a las rutinas y los rituales.
  • Movimientos motores repetitivos y estereotipados.
  • Preocupación por el detalle y no por la generalidad (se fija en partes del objeto).
  • Resistencia al cambio.
  • Intereses muy restringidos y fijos, anormales por su intensidad.
  • Hiper o hiposensibilidad a los estímulos sensoriales, con respuestas extremas a sonidos o texturas, fascinación por las luces u objetos que giran, olores, sabores…
  • Aparente indiferencia al dolor, el calor o el frío.
  • Restricciones alimentarias excesivas.
  • Preferencia por las actividades solitarias.
  • Torpeza motora.

[Continuar leyendo Diagnóstico del Síndrome de Asperger]

 

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