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Preguntas frecuentes sobre el TDAH

[+] ¿Se corrige TDAH con la edad?
[+] ¿Es necesario hacer un estudio genético para el diagnóstico?
[+] ¿Cómo podemos reducir los conflictos en casa?
[+] ¿Cómo sé si mi hijo es despistado o tiene un trastorno?
[+] ¿Funciona la terapia de neurofeedback en niños con TDAH?
[+] ¿Es posible tratar a un adulto con TDAH o ya es tarde?
[+] ¿Siempre es necesaria la intervención farmacológica?
[+] ¿Qué medidas específicas se aplican los centros escolares?

¿Se corrige TDAH con la edad?

Lo habitual es que un niño con TDAH sea un adulto con TDAH. Sin embargo, sí podemos corregir muchos de los aspectos deficitarios a través del aprendizaje y proporcionarle herramientas y estrategias que suplan en parte esos déficts. Por eso es tan importante la atención temprana: el niño asimila de forma natural estrategias que resultan muy difíciles de incorporar en la edad adulta..

El TDAH es, además, un trastorno que presenta un alto nivel de comorbilidad por lo que, si no se trata de forma temprana, es posible que el niño desarrolle otros problemas, en particular, emocionales o de conducta (depresión, negativismo desafiante) que agravarán el pronóstico.

¿Qué recursos tengo como madre para obtener el diagnóstico de mi hijo?

El procedimiento habitual, si tu hijo acude a un colegio público y sus profesores detectan un problema, es que se dirijan al equipo de orientación de la zona y soliciten una evaluación completa del menor. A partir de los resultados de esa valoración, se determina la conveniencia de una adaptación curricular o de otra naturaleza.

El problema, sin embargo, es que dado el elevado número de peticiones y los pocos recursos disponibles, se priorizan las valoraciones de los niños que presentan problemas graves, lo que significa que el resto de los chavales permanecen en «lista de espera» durante periodos muy prolongados. Esta es la razón por la que muchos colegios públicos y concertados recomiendan a los padres que acudan a un centro privado, soliciten un diagnóstico y lo presenten en el colegio para aplicar las oportunas actuaciones.

Lamentablemente, el tiempo que transcurre desde que los padres o los profesores perciben los síntomas «sospechosos» hasta que se obtiene un diagnóstico definitivo supone la pérdida de un tiempo valioso ya que el TDAH no solo afecta al rendimiento académico -aunque este pueda ser uno de los motivos de mayor preocupación para los padres- sino que incrementa notablemente el riesgo de que el niño sufra problemas conductuales y emocionales y graves dificultades en sus relaciones sociales, en una etapa fundamental de su vida.

¿A partir de qué edad debo preocuparme? ¿Cuándo debo acudir a un profesional?

A mi juicio, no es una cuestión de edad. Cuando un padre o una madre están preocupados porque notan que algo «no va bien» en su hijo, deben acudir a un profesional, aunque solo sea porque les aporte tranquilidad. La sintomatología en el niño con TDAH se manifiesta a edades muy tempranas (dos o tres años). Los síntomas no pasan desapercibidos en los niños con hiperactividad-impulsividad, pero no ocurre lo mismo con el niños inatentos. Estos últimos acostumbran a ser niños tranquilos y poco conflictivos, que no molestan en clase ni en casa y, por consiguiente, pasan desapercibidos. La señal de que «algo no funciona» no suele producirse hasta que aumenta el grado de exigencia escolar —en particular, en secundaria— y el rendimiento del niño comienza a estar muy por debajo de su capacidad.

Cuando los papas o los profesores solicitan el asesoramiento de un profesional, la sintomatología ya es muy evidente y, entre tanto, hemos perdido un tiempo valioso. La atención temprana siempre garantiza un mejor pronóstico por lo que mi respuesta es que cuanto antes, mejor.

¿Es necesario hacer un estudio genético para el diagnóstico?

El estudio genético forma parte del protocolo establecido por nuestro sistema de la Seguridad Social como parte del diagnóstico del TDAH. Sin embargo, no es rigurosamente necesario. La hiperactividad o la falta de atención, por si solos, no constituyen un trastorno. Únicamente hablaremos de TDAH cuando la sintomatología característica del trastorno por déficit de atención con hiperactividad —la fragilidad de las funciones ejecutivas, los indicadores conductuales en todos los ámbitos de la vida del niño (familiar, social, escolar, de su propio desarrollo personal)— sea tan evidente que entorpezca el desarrollo de la autonomía del niño en todos los ámbitos de su vida. Podríamos decir que a la hora de establecer un diagnóstico, tiene mayor peso la parte conductual y ejecutiva del niño que su estudio genético, estudio que muchas veces se realiza con la única finalidad de descartar la existencia de determinados síndromes u otras patologías que cursan con sintomatología parecida.

¿Cómo podemos reducir los conflictos en casa?

Dadas las características de este trastorno, el número de conflictos entre el niño con TDAH y sus padres es elevado. Parte de la intervención llevada a cabo con el niño debe ir encaminada a educar a los padres y “convertirlos” en psicólogos que sepan responder de manera positiva y eficaz a todas las demandas o problemas de conducta que el niño muestre en casa. Por ello, tan importante es la intervención directa sobre el niño —psicológica y, si es necesario, farmacológica— como el entrenamiento de los padres. Sabemos que el TDAH es sinónimo de conflictos en el hogar. Si, además tenemos en cuenta que el TDAH tiene una clara base genética y que es muy probable que alguno o ambos papás compartan el mismo trastorno que su hijo o al menos una sintomatología parecida, es fácil comprender que la situación puede llegar a ser tremendamente conflictiva. La práctica habitual consiste en entrenar a los padres en modificación de conducta de forma que pueda solventar los conflictos con sus hijos de la forma más eficaz posible.

¿Cómo sé si mi hijo es despistado o tiene un trastorno?

Esta pregunta está muy relacionada con lo que explicaba en el apartado anterior. No podemos reducir este trastorno a una simple dicotomía de sí o no sino que hemos de considerarlo como un continuum. Todos podemos tener o mostrar en algún momento de nuestra vida síntomas relacionados con muchos trastornos psicológicos —rasgos depresivos, rasgos ansiosos, rasgos deficitarios de atención…—. La pregunta que hemos de plantearnos es “¿Me causa esto graves problemas en mi vida diaria?”. Si la inatención, por ejemplo, no impide el correcto desarrollo del niño, hablaremos de un niño despistado. Si la repercusión es más severa y afecta a su bienestar psicológico, emocional y social, hablaremos de un trastorno.

¿Funciona la terapia de neurofeedback en niños con TDAH?

No. No hay ningún estudio que respalde este tipo de terapias, que no es más que otra de las muchas que se ofrecen sin base científica. Lo única terapia que hasta la fecha respaldan los estudios realizados sobre una muestra amplia de niños, es la intervención sobre las tres áreas a las que hacía referencia anteriormente: psicosocial (a través del entrenamiento de padres y la modificación del entorno), psicológica en funciones ejecutivas y, si es necesario, psico-farmacológica, sin olvidar la posible intervención sobre los trastornos comórbidos que puede identificar el terapeuta.

¿Es posible tratar a un adulto con TDAH o ya es tarde?

Es posible y necesario. Obviamente, lo mejor sería tratar al niño en el momento en que empieza a mostrar sintomatología porque ya sabemos que la adolescencia es una etapa complicada y conflictiva en la que los cambios hormonales y emocionales no ayudan demasiado. Sin embargo, el tratamiento es fundamental e incluso imprescindible en el caso del adolescente que no ha sido diagnosticado de niño porque se encuentra en un momento crucial de su vida, en un punto de inflexión que marcara su futuro como persona. Lamentablemente, las estadísticas demuestran que el riesgo de conductas conflictivas y consumo de sustancias es muy superior entre adolescentes con TDAH lo que a su vez agrava la sintomatología, provoca nuevas alteraciones conductuales y empeora el pronóstico.

¿Siempre es necesaria la intervención farmacológica?

No siempre. El TDAH es un trastorno de origen neurobiológico en el que se observa, entre otras cosas, una alteración en la producción de los neurotransmisores (dopamina y noradrenalina, principalmente) que intervienen en procesos como la organización, la planificación o el control de los impulsos. El tratamiento farmacológico ayuda al correcto funcionamiento de las áreas cerebrales implicadas en esos procesos, pero no cura el trastorno. Es una herramienta útil cuyo uso debe limitarse, a nuestro juicio, a aquellos casos en los que lo recomiende la gravedad de las dificultades y sus repercusiones sobre la vida cotidiana del niño. Hemos de ser muy cuidadosos a la hora de establecer el diagnóstico correcto porque los medicamentos indicados para el tratamiento del déficit de atención pueden comprometer el desarrollo del niño cuando se utilizan en otras patologías.

La intervención farmacológica no es una cura milagrosa y debe ir acompañada de la intervención psicosocial. Además de los aspectos puramente académicos, que tanto nos preocupan a los padres, el niño TDAH presenta, con frecuencia, problemas conductuales o de relación con los demás que deben ser adecuadamente tratados para que pueda desarrollarse como adulto pleno.

¿Qué medidas específicas se aplican los centros escolares?

De conformidad con las instrucciones impartidas por la Dirección General de Educación Infantil y Primaria sobre medidas aplicables a alumnos con dificultades específicas de aprendizaje, una vez que la familia aporta al centro el diagnóstico emitido por un profesional colegiado, puede solicitar que el equipo de orientación realice una evaluación psicopedagógica del alumno.

Los resultados de esa evaluación se comunicarán a los padres por escrito, a través de un informe de devolución, en el que se indicará si el niño tiene necesidades educativas especiales y, si se recomienda la adopción de adaptaciones curriculares, señalando si estas deben ser o no significativas.

¿Qué son las adaptaciones curriculares no significativas?

Son aquellas estrategias educativas que no requieren eliminar o modificar elementos básicos del currículum académico. Estas medidas incluirían, entre otras, las siguientes:

Medida

 

Implementación

Adaptación de tiempos

Se podrá aumentar el tiempo ​​ del examen hasta un 35% del tiempo ​​ previsto para ​​ su realización.

 

Adaptación del formato del examen

  • Se podrá adaptar el tipo y tamaño de la letra del texto.

  • Se permitirá utilizar hojas en blanco.

 

Adaptación de la evaluación

Se utilizarán instrumentos y formatos variados de evaluación del aprendizaje: pruebas orales, escritas, de respuesta múltiples, etc.

 

Facilidades:

  • técnicas/materiales

  • adaptación de espacios

  • Se podrán leer, ​​ en voz alta o mediante documento grabado, los enunciados de las preguntas al comienzo ​​ del examen.

  • Se podrá realizar el examen en aula separada.

 

 

¿Qué son las adaptaciones curriculares significativas?

Son aquellas medidas educativas extraordinarias consistentes en eliminar, modificar o priorizar objetivos o contenidos curriculares básicos o modificar los criterios de evaluación empleados en la etapa escolar a la que pertenece el alumno.

 
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