
Ser madre hoy
Ser madre hoy tiene poco que ver con serlo hace unas décadas. En España tenemos hijos más tarde y muchas mujeres llegan a la maternidad después de años de vida profesional, autonomía y una organización cotidiana en la que un bebé exige cambios importantes.
Disponemos además de una cantidad de información difícilmente imaginable en generaciones anteriores. Durante el embarazo hemos leído sobre nutrición, parto o lactancia. Después llegará el sueño, el desarrollo motor, el lenguaje, las pantallas, la alimentación y multitud de decisiones sobre las que encontramos estudios, opiniones y recomendaciones.
Sabemos más y tenemos acceso a excelentes profesionales de ámbitos muy diferentes. Pero disponer de más información no hace más sencilla la experiencia de tener un hijo.
La maternidad que habíamos imaginado
Nos preparamos exhaustivamente para la llegada del bebé y, aún así, surgen dificultades que no habíamos previsto. Tal vez te sientas desbordada durante los primeros meses o eches de menos la vida que tenías antes. O es posible que desees volver al trabajo y al mismo tiempo te sientas culpable por ello.
El embarazo, el parto y el posparto son periodos en los que pueden aparecer problemas de ansiedad y del estado de ánimo. La OMS estima que alrededor del 10 % de las mujeres embarazadas y el 13 % de las que acaban de dar a luz presentan algún trastorno mental, principalmente depresión.
No todo malestar es un trastorno. La psicología perinatal también trabaja con dificultades relacionadas con los cambios que introduce la maternidad: expectativas que chocan con la realidad, miedo al parto, inseguridad ante el cuidado del bebé o dificultades en la relación de pareja.
Cosas que cuesta contar
Una madre baña a su bebé y de repente piensa: «¿Y si lo ahogo?». Otra espera para cruzar una calle y e imagina que podría empujar el carrito.
Los pensamientos intrusivos de daño durante el periodo perinatal producen enorme angustia porque contradicen lo que la madre quiere hacer. Pensar algo no significa desear hacerlo. No obstante, quien desconoce este fenómeno puede interpretar la aparición de esas ideas como una señal de que algo va mal.
También cuesta hablar de sentimientos que chocan con la imagen que teníamos de la maternidad. No disfrutar del embarazo, sentirse irritada con el bebé, arrepentirse en algún momento de la decisión de ser madre o descubrir que la relación con la pareja ya no es igual son cuestiones que pueden llevarnos a consulta.
La pérdida gestacional, los tratamientos de reproducción asistida, una experiencia difícil durante el parto o las complicaciones médicas del bebé plantean otras necesidades que también contempla la psicología perinatal.
Nueva etapa también para ellos
El nacimiento de un hijo también altera la vida de los hombres. Tradicionalmente, la atención sanitaria durante el embarazo y el posparto se centraban en la madre y el bebé, pero el padre no queda al margen de los cambios psicológicos asociados a este periodo.
Puede preocuparle el estado de su pareja, sentirse inseguro como padre o encontrarse con una relación muy diferente a la anterior al nacimiento, por ejemplo.
Psicología perinatal en Sanchinarro
Dicho brevemente: la psicología perinatal se ocupa de la salud psicológica del niño, la madre y el padre durante el periodo de embarazo, nacimiento y primeros meses de crianza.







