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Dificultades lectoescritoras y señales tempranas

A través de esta serie de vídeos de corta duración, nuestros psicólogos y logopedas tratan de dar respuesta a algunas consultas y preocupaciones que las familias nos plantean con cierta frecuencia. ¡Confiamos en que os sean de ayuda!

 


Mi hijo no lee bien, ¿tiene dislexia?

La adquisición de la lectoescritura constituye un proceso costoso y complejo. Tanto es así que niños y niñas dedican muchos años de su vida a adquirir ese aprendizaje.

La lectoescritura es otra forma de comunicación que, a diferencia del lenguaje oral, necesita ser enseñada de manera explícita. Y para que sea posible, el aprendiz debe contar con una serie de estructuras cognitivas relativamente maduras. Funciones como la memoria y la atención, aspectos perceptivos como la discriminación auditiva y visual y, por supuesto, la conciencia fonológica, influyen de manera decisiva en el aprendizaje del código escrito.

Esta maduración se produce, por regla general, durante la etapa infantil y cuando -en nuestro sistema educativo- el niño accede a primaria se espera que esté preparado para enfrentarse a cuestiones más exigentes, tales como la lectura de palabras y frases y la extracción de su significado.

Es entonces cuando muchos niños y niñas empiezan a mostrar dificultades, lo que dispara las alertas de padres y profesores: ¿Significa esto que mi hijo o hija tiene algún trastorno relacionado con la lectoescritura? No necesariamente. Pero sí debemos entenderlo como un toque de atención.

dislexia

Es muy probable que, si analizamos el proceso de aprendizaje del niño que muestra dificultades en primaria, observemos que ya en la etapa infantil manifestaba algunas señales que debieran habernos advertido. Nos referimos a niños a los que les cuesta reconocer figuras o sonidos parecidos; niños que muestran dificultades con las rimas o con la pronunciación de sonidos; niños que no recuerdan bien las letras o que las confunden o no realizan bien el trazo cuando tratan de escribir su nombre… No debemos pasar por alto estas primeras señales, porque es en esta etapa del proceso madurativo cuando el profesional de la psicología o la logopedia debe intervenir para ayudar al niño a consolidar la base sobre la que se desarrollará un aprendizaje tan complejo como la lectoescritura.

Interviniendo de manera temprana podemos evitar muchas dificultades que se manifestarán abiertamente en primaria y que irán agravándose durante los cursos siguientes.

La lectoescritura será el canal fundamental de transmisión de conocimientos durante la vida académica del niño y, con toda probabilidad, una herramienta imprescindible en su futura vida laboral y social como adulto. Dada su relevancia, no debemos minimizar las dificultades que manifiesta el niño en los primeros años de vida: una intervención temprana es garantía de eficacia.

Iciar Casado (Psicóloga)

 

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