Excepciones que se vuelven costumbres
O cómo hacer de lo innecesario una rutina compleja Tu hija te pide que te quedes con ella hasta que concilie el sueño. Al principio es algo puntual: ha tenido una pesadilla. Ahora te pone ojitos y te dice que te sientes a su lado. Notas en tu mano su manita y sabes que esperarás a que se duerma. Así, prácticamente sin darte cuenta,
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