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Reglas dolorosas en adolescentes

La menarquía o primera regla es uno los mayores cambios que experimentan las niñas en la pubertad. Durante los primeros meses suelen producirse desajustes en los ciclos menstruales que, con el tiempo, se van regulando. A partir de los 6-12 meses de la primera regla (entre los 14 y 16 años) la menstruación puede acompañarse de dolor.

La menstruación dolorosa recibe la designación de dismenorrea y está causada por las prostaglandinas, un compuesto lipídico que, entre otras funciones, favorece el desprendimiento del revestimiento interno (endometrio) del útero no fecundado para iniciar un nuevo ciclo menstrual. Las contracciones del útero originadas por esta sustancia son el origen de las molestias. El dolor menstrual, similar al de un cólico, se localiza en la parte baja del abdomen y puede expandirse hacia los muslos y la espalda (sobre todo la zona lumbar). Otros síntomas de la dismenorrea son las náuseas, los vómitos, los cambios de humor de diferente intensidad, los mareos e incluso la pérdida del conocimiento.

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Molestias sin riesgo físico, pero que no deben ser ignoradas

Aunque estas molestias no supongan un riesgo físico y formen parte de un proceso tan natural como la menstruación, no debemos ignorarlas ni quitarles importancia. Si nuestra hija se queja, hemos de hacer lo posible para evitarle el sufrimiento de esos días. Bastante incomoda ya a las adolescentes el hecho de tener la regla, sobre todo en verano o cuando hacen deporte, como para que las cosas se les compliquen aún más. Una dismenorrea afecta a la rutina diaria y al rendimiento académico; aunque no sea una enfermedad, puede dejar a la adolescente fuera de juego durante varios días del mes, y eso no es algo que debamos banalizar.

¿Cómo podemos ayudar a nuestra hija a sobrellevar una regla dolorosa?

Existen tratamientos con fármacos y algunos remedios caseros que, si palían las molestias, siempre son más aconsejables. De todos modos, no son excluyentes y se pueden combinar en función de los síntomas y las respuestas de cada organismo.

Tratamiento sin medicamentos:

  • Aplicar calor suave en abdomen y bajo vientre utilizando, por ejemplo, una bolsa de agua o una almohadilla eléctrica. En este último caso, advertiremos a nuestra hija sobre los riesgos de quedarse dormida con la almohadilla encendida. Es preferible utilizar un modelo con función de auto-apagado.

  • Masajear con suavidad la zona dolorida (bajo abdomen), realizando círculos con las puntas de los dedos. Estos masajes son más eficaces si los realiza uno mismo.

  • Realizar comidas más ligeras. Durante los días de regla, tu hija sentirá la zona del abdomen más hinchada de lo habitual. Los alimentos ligeros y de fácil digestión reducirán esa sensación.

  • Dormir bocarriba y con las piernas elevadas o dobladas o de lado con las piernas flexionadas y una almohada colocada entre ellas. Estas posturas son especialmente eficaces para aliviar el dolor de la zona lumbar.

  • Hacer ejercicio. El ejercicio es de gran ayuda, tanto a nivel físico como anímico. Además de aportar energía y equilibrio emocional, las endorfinas que liberamos mientras lo realizamos neutralizan el dolor.

Tratamiento con medicamentos:

  • Los antiinflamatorios no esteroideos, entre los que se encuentran el ibuprofeno y el naxopreno, son útiles para paliar el dolor menstrual. Los comprimidos de 400 mg, indicados para procesos dolorosos leves, se pueden adquirir sin receta médica. De cualquier forma y si tu hija no ha utilizado anteriormente esos medicamentos, te recomendamos consultar su idoneidad con tu médico y utilizarlos siempre con moderación.

  • Los anticonceptivos orales regulan el ciclo menstrual, reducen el sangrado y minimizan el dolor. Se comercializan en tabletas de 28 comprimidos, uno por día del ciclo. Requieren receta y siempre deben ser prescritos por un ginecólogo.

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¿Cuándo es preocupante el dolor menstrual?

En ocasiones, el dolor menstrual se debe a motivos ajenos al propio ciclo que deben ser estudiados. Llevaremos a nuestra hija al especialista si presenta alguno de los siguientes síntomas:

  • Cambios en el tipo de dolor: el dolor es diferente del habitual o aumenta según transcurren los días.

  • Dolor que comienza antes de los 5 días previos a la menstruación o que se mantiene después de detenerse el sangrado.

  • Aumento notable del sangrado.

  • El dolor y las molestias no remiten pese a los distintos tratamientos, con y sin medicamentos.

  • Aparición de dolor menstrual años después de la primera regla sin que haya habido molestias hasta entonces.

Si nuestra hija adolescente sufre dolor durante la menstruación, hemos de normalizar la situación, ya que forma parte de un proceso natural y terminará remitiendo. Por suerte disponemos de una batería de remedios, con y sin fármacos, que pueden ayudarle a aliviar esas molestias y a seguir adelante con su rutina diaria.

Uxue Emebi

 

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