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Pautas para favorecer la autonomía de niños y niñas

cartoon-1082114_640A lo largo de su desarrollo, los niños y niñas aprenden una serie de habilidades que les permiten afrontar nuevos retos de manera independiente. Gracias a ello se sienten más seguros, más responsables y se muestran más abiertos a nuevas experiencias y aprendizajes. Podemos concluir que el niño autónomo es más feliz.

La autonomía es esa capacidad fundamental que permitirá que los pequeños crezcan como personas adultas con recursos para superar las dificultades que surgirán en su vida personal y profesional.

El niño autónomo:

    • Tiene mayor autoestima.
    • Tiene mayor tolerancia a la frustración.
    • Es capaz de concebir diferentes soluciones para un mismo problema.
    • Es más creativo.
    • Se relaciona más y mejor con los demás.
    • Es más responsable.
    • Tiene intereses más variados.
    • Está más motivado para aprender cosas nuevas.
    • Tiene más iniciativa.

    Niñas y niños aprenden a ser autónomos a través de sus actividades diarias en casa y en el colegio. Tareas que a simple vista podríamos considerar sin importancia, como peinarse solos o preparar su mochila, pueden marcar la diferencia. Con frecuencia solemos oír de nuestros hijos: «¡Mira lo que hago!». Con ello no solo buscan llamar nuestra atención, sino demostrar que son capaces de hacer cosas nuevas por sí mismos y, por tanto, «ser mayores». Nuestra labor consiste en ayudarles precisamente a eso: a aprender a «ser mayores».

    ¿Cómo favorecer que un niño o una niña sea más autónomo?

    1) Rutinas, rutinas y más rutinas

    Esta es la base para que cualquier niña o niño funcione mejor en su día a día. Las rutinas dan estabilidad y seguridad porque permiten anticipar qué va a ocurrir después. Mediante el establecimiento de rutinas diarias los pequeños aprenden cuando toca vestirse, comer, lavarse los dientes, etc. Cada día practican las nuevas habilidades aprendidas que pasan de ser actividades novedosas a convertirse en hábitos.

    2) Darle la posibilidad y el tiempo necesario

    En ocasiones no se trata tanto de que el niño o la niña aprendan nuevas tareas o habilidades, sino de darles la oportunidad y el tiempo para llevarlas a cabo. Al igual que el adulto que prende a conducir o a hablar un nuevo idioma, la niña que está aprendiendo a vestirse sola tardará al principio más tiempo en hacerlo y, probablemente, se pondrá el jersey del revés. Si no le permitimos vestirse sola porque tarda demasiado o porque no lo hace bien, no aprenderá a hacerlo y dependerá de sus cuidadores tanto para vestirse como para otras actvidades.

    3) Explicar con claridad

    Para que el niño aprenda a hacer cosas nuevas, tendremos que explicarle cómo se hacen. Y para que la explicación sea útil, debemos utilizar un lenguaje conciso y adecuado a la edad del pequeño. Cuanto más concretos seamos, mejor.

    Si además de la explicación, mostramos al niño cómo lo hacemos nosotros para que nos imite, el aprendizaje de nuevas competencias será incluso más fácil. Una forma eficaz de «hacer de modelo» es ir describiendo en voz alta aquello que queremos que el niño aprenda mientras lo hacemos. Por ejemplo, al lavarnos los dientes, diremos: «Primero mojo el cepillo. Luego abro el tubo de pasta y echo un poco sobre el cepillo. Empiezo por los dientes del lado derecho de abajo…». Incluso podemos hacer que la operación sea más divertida empleando canciones.

    4) La práctica es la clave

    Una vez que hayamos explicado claramente cómo se hace la nueva tarea y nos hayamos asegurado de que el niño entiende los pasos, aprovecharemos cualquier oportunidad para que la ponga en práctica.

    Si está aprendiendo a poner la mesa, por ejemplo, dejaremos que lo haga todos los días, recordando los pasos y elogiando cada uno de sus logros. Poco a poco lo irá haciéndolo mejor y poner la mesa terminará por convertirse en un hábito que hará sin necesidad de pensar en ello.

    5) Supervisar, elogiar y mejorar

    Tal como señalábamos en el apartado anterior, el niño que aprende a hacer cosas nuevas necesita supervisión. Y por supervisión entendemos interesarnos por cómo se va desenvolviendo y preguntarle si necesita ayuda. Queremos recordar una vez más la importancia de que el niño haga las cosas por sí solo y de que únicamente le ayudemos si es necesario. No debemos olvidar felicitar al niño, cuando haya terminado, por lo que ha hecho bien, y de analizar con él qué se puede mejorar para la próxima vez.

    6) Cada uno a su forma

    Ser autónomo significa desarrollar un estilo propio. Cada persona hace las cosas a su manera y se pueden alcanzar resultados similares con diferentes métodos. Enseñaremos a nuestros hijos cómo lo hacemos nosotros pero les daremos plena libertad para que experimenten y descubran la manera que mejor se adapta a sus características.

    Alejandra Ranz (Psicóloga)

 

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