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Empezar el curso en plena forma

El verano toca a su fin y el nuevo curso escolar está a la vuelta de la esquina. Y como a nosotros, también a nuestros hijos les cuesta «cambiar el chip» y sumergirse en la rutina escolar después de unas largas vacaciones en las que los horarios y obligaciones se relajan y el día parece estar hecho para el juego y la diversión. Se presentan por delante casi diez meses de clases en los que los chavales habrán de darlo todo, tanto física como mentalmente. Unas sencillas pautas les ayudarán a estrenar el curso con ganas y energía y a mantener un adecuado rendimiento académico durante todo el año.

Seis hábitos saludables para enfrentarse al curso con energía

  • Dormir bien. El niño no solo debe dormir suficientes horas, sino que además debe ser un sueño reparador y de calidad. Durante las vacaciones la mayoría de los chavales se acuesta y levanta más tarde, por lo que será necesario retomar el horario escolar. Lo ideal es que comiencen a acostarse más temprano unos días antes de que empiece el curso para que vayan incorporando la rutina. Si esperamos hasta el último día, lo pasarán mal ellos y también nosotros: les costará levantarse, irán con pocas ganas a clase y terminarán el día muy cansados. Por poco que les guste al principio, hemos de reintroducir un horario acorde con las nuevas necesidades e impedir que la falta de sueño se convierta en costumbre.
  • Comer bien. Una alimentación equilibrada ayuda al cuerpo y a la mente; si comen sano, se sentirán mejor. Para desayunar: fruta, lácteos y cereales. En el almuerzo y la merienda, mejor fruta o bocadillo que bollería, sobre todo si es industrial. En la comida y la cena son preferibles las verduras, hortalizas, legumbres y pescados a las carnes rojas y alimentos con muchas grasas. Si nuestros hijos almuerzan en el comedor, no podremos controlar lo que comen, pero sí informarnos del menú diario y programar el resto de las comidas para que su dieta sea equilibrada.
  • Hacer deporte. El niño pasa sentado la mayor parte de la jornada escolar y también muchas horas de su «tiempo libre», en particular, si tiene muchos deberes o es época de exámenes. Sin embargo, hacer deporte cada día es imprescindible para evitar la obesidad infantil y mantener una buena salud cardiovascular y mental: «mens sana in corpore sano». El deporte puede adoptar múltiples formas y cualquier ocasión es buena, mejor aún si supone una diversión para los pequeños: actividades extraescolares, desplazarse a pie o en bicicleta hasta el centro escolar o, simplemente, jugar. Dejar que los chavales tomen la merienda en el patio puede ser una buena idea: estarán un buen rato corriendo, saltando y subiendo y bajando de los columpios al aire libre, la forma más sana y divertida de hacer ejercicio.
  • Utilizar la mochila de manera adecuada. La mochila es un elemento indispensable del material escolar: permite llevar los libros, cuadernos y todo lo necesario de manera funcional y, si se usa bien, cómoda. Lamentablemente, es habitual ver a los niños y jóvenes con la mochila colgada de un solo hombro, o caída por debajo de la cintura. Estas prácticas son perjudiciales para la espalda: pueden causar lesiones —incluso crónicas— en articulaciones y músculos, y dolores de cuello —a menudo reflejadas como cefaleas—, hombros y espalda. Para prevenir estos daños debemos elegir, en primer lugar, la mochila adecuada: ligera, ajustada al tamaño del niño —que no sea demasiado grande—, acolchada en espalda y hombros y con arneses anchos. En segundo lugar, utilizarla correctamente: que no lleve mucho peso (no más del 15 % del peso del niño), cargarla solo con aquello que se va a utilizar, apoyar las hombreras sobre ambos hombros y tensar los tirantes de forma que queden unos 5 centímetros de distancia entre la base de la mochila y la cintura.
  • Sentarse correctamente. Sentarse de manera incorrecta es, junto con llevar mal la mochila, la principal causa de problemas de espalda en los escolares. Si sumamos a las horas lectivas las dedicadas a hacer los deberes y a repasar en casa, el tiempo que el niño pasa sentado –a menudo, mal sentado– resulta excesivo. La causa más habitual de dolor de espalda en niños y adultos es una deficiente higiene postural (estática y dinámica), por eso, enseñando a nuestros hijos hábitos posturales adecuados prevendremos futuras lesiones. El niño debe sentarse con la espalda recta, pegada al respaldo de la silla, con las piernas flexionadas en ángulo de 90 grados, las plantas de los pies apoyadas por completo sobre el suelo (no de puntillas) y los codos depositados sobre la mesa. Le resultará más fácil mantener esta postura, tanto en clase como en casa, si cuenta con el mobiliario correcto: mesa amplia y silla con respaldo, ambas a la altura adecuada.
  • Cuidar la vista. Una buena postura corporal no solo ayuda a la espalda, también a la vista. Si el niño está correctamente sentado, mantiene ambos ojos a la misma distancia del libro, el ordenador o la pizarra. Si se sienta mal –en particular, si se encorva para escribir–, acerca uno de los ojos más que el otro al papel, por lo que somete a cada uno de ellos a un esfuerzo diferente con el consiguiente perjuicio para la vista. No debemos olvidar las revisiones oftalmológicas periódicas (que forman parte del programa «niño sano» de atención primaria) y, por supuesto, acudir al oftalmólogo si el niño se queja de dolor de cabeza o de que no ve bien. Algunos niños –en particular, si son pequeños– no son conscientes de que ven mal por el simple hecho de que su visión siempre ha sido deficitaria. Los padres debemos estar atentos a cualquier signo de alarma —el gesto de achinar los ojos para mirar a lo lejos o, si el niño ya se ha iniciado en la lectura, las confusiones cuando lee un letrero o el nombre de una calle, por ejemplo—. El profesional resolverá si necesita gafas, ejercicios para fortalecer los ojos o, simplemente, esperar y controlar la evolución. Por nuestra parte no debemos olvidar supervisar el tiempo que muestro hijo pasa frente a la pantalla, proporcionarle un espacio de trabajo correctamente iluminado y aprovechar la luz natural siempre que sea posible.
  • Uxue Montero

 

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