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Curso 2018-2019

Durante el último trimestre del año pasado, los chavales realizaron, entre otros proyectos, dos espectaculares robots, tamaño natural –Rita y Marcelo– cuya presencia, como pudimos comprobar durante la exposición de fin de curso, no dejó indiferente a nadie. Este año han decidido rizar el rizo y se han embarcado en una misión aún más exigente: la creación de un humanoide con sus correspondientes órganos.

Se trata de un trabajo meticuloso que requirió de una sesión preliminar de brainstorming para trazar las líneas maestras del proyecto. Mediante decisión consensuada, se acordó lo siguiente:

  • Crear una narración gráfica que explicase los orígenes del humanoide, su interrelación con los humanos y su cometido (es decir, que abarcase cuestiones tan metafísicas como las razones de que esté entre nosotros hasta otras de carácter práctico como dónde vive, a qué se dedica o cuáles son sus gustos y hobbies). Disponer de este contexto es de gran utilidad porque nos sirve de guía a la hora de diseñar los rasgos externos de nuestro personaje. Para realizar esta actividad utilizamos un medio habitual en BlaBla por la libertad de expresión y movimiento que ofrece: cubrir las paredes de la sala de arte con papel continuo de gran tamaño sobre el que desarrollar todas las ideas, por estrambóticas que puedan parecer en un principio. De hecho, muchas de nuestras mejores creaciones son fruto de estas ideas, porque nos obligan a adoptar un enfoque poco habitual y, por tanto, a poner en marcha todos los engranajes de la creatividad y del sentido práctico para materializarlas.
  • Familiarizarse con la disposición de los órganos del cuerpo humano o al menos con aquellos que –en opinión de los artistas– serían imprescindibles para poder sobrevivir. Esta cuestión que puede parecer baladí, fue quizás la que originó las discusiones más acaloradas ya que no todos los miembros del equipo coincidían sobre cuáles eran los órganos «imprescindibles».
  • Reproducir el funcionamiento autónomo de los órganos internos. Esta fue una decisión unánime no contemplada inicialmente que entrañaba una complicación adicional: el aparato digestivo, el aparato respiratorio y el aparato circulatorio (en particular, el corazón) debían desempeñar las funciones que les son propias y además realizar los característicos movimientos de contracción y dilatación.
  • Acordar los materiales requeridos y dónde obtenerlos. Como es habitual en todos los proyectos artísticos de BlaBla, el reciclaje es requisito obligatorio. A la hora de concebir el diseño, los artistas también tuvieron en cuenta esta exigencia.
  • Distribuir las tareas. Trabajar en equipo implica la colaboración de todos y, por tanto, una buena organización. No se trata de hacer todos lo mismo, o de que unos miren mientras otros hacen, o de que se dupliquen esfuerzos, o de que interfieran entre sí. Planificación, organización y respeto por el trabajo de los demás son la base del trabajo colaborativo.
  • Preparar el debut público del prototipo durante la jornada de puertas abiertas.

Una vez decidida la agenda, solo quedaba ponerla en práctica y demostrar lo bien que los chavales saben hacer las cosas, así que ¡manos a la obra!

arteartearte

Fotografía preliminar que documenta las primeras etapas del prototipo, todavía en estado embrionario:

Vista del interior del tronco.

Imagen del prototipo completo, acompañado de algunos de los artífices. La presentación pública de Torcuatrón coincidió con nuestra Jornada de Puertas Abiertas. Lamentablemente, las bajas por gripe impidieron la presencia del equipo completo.

Torcuatron, Versión 1.0

Seguiremos informando en breve, desde la sala de arte, sobre los nuevos proyectos y nos comprometemos a publicar una entrevista en directo, con el equipo de creadores, tan pronto hayan patentado el modelo.

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