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Bilingüismo en el entorno familiar

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En un mundo en el que se desdibujan las fronteras, es cada vez mayor el número de familias multiculturales o compuestas por miembros de distintas nacionalidades que se comunican con sus hijos de forma natural y simultánea en más de un idioma. A pesar del aumento de la población bilíngüe, cuando los pequeños de la casa presentan problemas relacionados con el lenguaje se disparan las alarmas y surgen dudas respecto a la conveniencia de educar a los niños en un entorno familiar multilingüe.

¿Tiene mi hijo dificultades lingüísticas porque le hablamos en dos idiomas?

Nada más lejos de la realidad.

Estudios recientes indican que el ser humano nace con la capacidad de adquirir uno o varios idiomas de forma simultánea. El que hablemos español o japonés dependerá del entorno lingüístico en el que nos desarrollemos, pero todos poseemos aptitudes innatas para aprender varias lenguas si estamos expuestos a ellas.

El niño adquiere indistintamente el sistema fonético, semántico y sintáctico de cualquier lengua. Hasta el séptimo mes de vida posee una polivalencia discriminativa de los fonemas que va especializándose paulativamente en los fonemas propios de las lenguas que se hablan en casa. La adquisición del vocabulario y de las estructuras es progresiva, por lo que es habitual que, hasta los tres o cuatro años, mezcle palabras y estructuras de ambas. Poco a poco comenzará a responder a su interlocutor en la lengua utilizada por este.

Los niños con un desarrollo normal no presentan dificultades en la adquisición temprana de dos lenguas. El cerebro se encarga de adjudicar una zona específica a cada una de ellas a nivel cortical. El bilingüismo no justifica las dificultades de lenguaje o comunicación. Si estas surgen, es más que probable que también se hubiesen manifestado en un entorno monolingüe.

¿Es conveniente hablar en inglés a mi hijo si no soy bilingüe?

Nuestra recomendación es la de utilizar siempre el idioma materno porque es el que dominamos, en el que pensamos y en el que expresamos nuestras emociones. Una lengua es mucho más que un conjunto de palabras y estructuras: forma parte de lo que somos y de lo que sentimos y es uno de los elementos que conforman nuestra identidad. La comunicación y el vínculo emocional desempeñan un papel clave en la relación con nuestros hijos y, por ello, deben desarrollarse de la forma más natural posible. Además, cuando nos expresamos, ofrecemos un modelo fonético, semántico y morfosintáctico que nuestro hijo reproducirá con nuestros mismos errores.

Si hablar a nuestros hijos en un idioma que no es nuestra lengua materna debilita esa conexión emocional, no recomendamos hacerlo, salvo en casos puntuales o cuando el progenitor sea realmente bilingüe.

En una familia bilingüe: ¿en qué lengua debemos dirigiros al niño?

En el caso de bilingüismo simultáneo a edad temprana, es decir, cuando en la casa hay dos lenguas, se recomienda que cada interlocutor hable su lengua materna o en la que se sienta más cómodo a nivel comunicativo y socioafectivo.

En Psicología y Logopedia BlaBla no recomendamos la retirada de ninguno de los idiomas hablados por los progenitores salvo que se trate de un trastorno de especial gravedad.

¿Es recomendable retirar una de las lenguas cuando hay dificultades en el lenguaje

Basándonos en nuestra experiencia, no consideramos necesario ni recomendable retirar una de las lenguas. Cuando el niño presenta dificultades lingüísticas, estas suelen afectar a ambos lenguas en mayor o menor medida. Por ello, aunque la intervención terapéutica se centre en una lengua concreta, no es conveniente que deje de utilizarse ninguna de ellas en el ámbito familiar. Las razones son múltiples: el bienestar emocional de los padres y del menor; la plasticidad neuronal; la posibilidad de utilizar uno u otro idioma dependendiendo de que nos permita expresar con mayor eficacia un determinado concepto o pensamiento… El aprendizaje de varios idiomas estimula la especialización neuronal y la formación de interconexiones sinápticas, reforzando las zonas del córtex implicadas en el lenguaje. Todos los inputs son oportunidades de aprendizaje: no importa si el niño dice car o coche. Lo realmente importante es que sea capaz de comunicarse con eficacia.

¿Cuándo es recomendable iniciar el aprendizaje de una segunda lengua fuera del entorno familiar?

Cuanto antes mejor ya que las capacidades innatas del niño desaparecen a medida que crece. Este aprendizaje debe ser lo más «naturalizado» posible. Pensemos en como adquirimos nuestra lengua materna: a través de la comunicación afectiva entre padres e hijos. Ningún padre trataría de enseñar a su bebé los colores o los números, y mucho menos conceptos de ciencias naturales. Empecemos por enseñar a comunicar necesidades, juguemos, cantemos… pensemos en todas esas cosas que los padres hacen con los hijos y que hacen que la comunicación fluya de forma natural y que el aprendizaje de cualquier lengua sea una experiencia estimulante.

Eva Estrada (Logopeda)

 

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