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Altas capacidades: los padres preguntan

Los talleres online que impartimos regularmente para identificar dificultades que afectan al aprendizaje del niño siguen una misma estructura: una primera sección de carácter divulgativo, donde una de nuestras profesionales explica de forma clara el tema correspondiente, y una segunda en la que las familias y docentes nos plantean sus consultas. Damos gran importancia a esta segunda parte, porque estas consultas son de gran interés para el resto de los participantes: les ayudan a aclarar sus propias dudas, saben que su caso no es único y comparten información práctica con otros papás que ya tienen un rodaje (con colegios, asociaciones e instituciones, por ejemplo) de gran utilidad para las familias «primerizas». A continuación recogemos algunas de las consultas planteadas por los participantes en nuestro último taller sobre altas capacidades.

¿A qué edad se detectan las aa.cc.?

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Los padres observan enseguida el potencial del niño, esa cual sea el dominio. Por regla general, no obstante, esperamos a los 4 años para realizar las evaluaciones. Una de las razones es que las baterías de pruebas tienen una estructura rígida y es difícil conseguir que un niño muy pequeño permanezca concentrado durante tanto tiempo. Esto no es óbice para que atendamos debidamente a todos los chavales que empiezan en el colegio y muestran un gran potencial. Los padres tenemos que hablar con los profesores, sin prejuicios, porque muchas veces los docentes no tienen ocasión de conocer el talento del niño. El chaval con aa.cc. se nota diferente de los demás. ¿Y qué hace para adaptarse al medio? Imitar al resto de la clase: «Si mis compañeros no leen ni preguntan, yo tampoco». Así, nos encontramos con profesores que se asombran al saber que el niño de tres años ya lee, porque nunca lo han visto hacerlo. Si el profesor conoce la excepcionalidad de su alumno podrá plantearle retos, generar interés, estimular su curiosidad. Lamentablemente, tal como está organizado el sistema educativo, este esfuerzo depende en gran medida de la predisposición, voluntad y recursos del docente. Pero necesitamos que el cambio se produzca en el cole. Es una pena que el niño malgaste ocho horas diarias esperando a que acabe la clase de una vez y tratar de compensar esa falta de estimulación en el aula sobrecargándolo de actividades extraescolares o de enriquecimiento cuando llega a casa. Tenemos que hablar con los profesores. Si el docente carece de los recursos necesarios, nos informaremos con la dirección de si el centro cuenta con un programa para niños con aa.cc. De no ser así, habrá que pensar en cambiar de colegio.

En el colegio aconsejan no hacer la detección en centros externos porque esto invalida sus propios métodos de evaluación.

No estamos en absoluto de acuerdo. El niño tiene derecho a una detección precoz. Y esto es válido para cualquier niño con necesidades especiales, sean cuales sean.

La mayoría de los colegios optan por un enfoque reactivo del tipo «evaluamos si se observa un problema», cuando lo adecuado sería un planteamiento proactivo: evaluamos al chaval cuando entra en el colegio. Esto permitiría conocer las potencialidades de cada alumno -tenga o no altas capacidades- y estimular el pensamiento creativo y la motivación en función de esas potencialidades. Si el centro escolar no lo hace (o lo hace tarde), esa necesidad debe ser cubierta por los gabinetes externos.

Las conclusiones de las pruebas de detección realizadas en el colegio suelen demorarse mucho. ¿Podemos hacer algo entretanto?

La detección es importante, sobre todo para que el niño reciba las oportunas adaptaciones curriculares. Hay que evaluar, pero entretanto podemos intervenir. El planteamiento del sistema educativo complica las cosas: el profesor explica y el alumno escucha, pero el docente desconoce por completo desde qué punto parten los aprendices. No sabe si Antoñito es un fuera de serie en física o sí a Juanito le cuesta muchísimo la lengua. Las clases se imparten para un alumno medio, pero esta media no es real porque los niños se agrupan por edades, sin tener en cuenta su potencial, madurez, formación o necesidades educativas.

Es mucho lo que podemos hacer, sobre todo en la etapa infantil. El papel del maestro pasa en gran medida por dejar espacio a los niños. Observar cómo se relacionan, cómo se expresan (no sólo a través del lenguaje, sino del arte, del movimiento, de la música, de la creatividad), cómo resuelven los problemas. Los resultados de esta evaluación durante los cursos de infantil será de gran relevancia para afrontar la educación primaria.

¿Es la rebeldía un síntoma de trastorno?

Al niño hay que enseñarle lo que no sabe, no lo que ya sabe. La rebeldía es el típico síntoma externalizado de la frustración. El niño con aa.cc. se revela cuando la tarea a la que se enfrenta no plantea ningún reto. No es un trastorno de conducta, sino una señal de tristeza, de enfado, de frustración.

Remitámonos nuevamente al modelo de los tres anillos de Renzulli: las altas capacidades como convergia entre un CI elevado, pensamiento creativo y compromiso con la tarea. El niño nace con un potencial intelectual innato sobre el que no podemos hacer gran cosa. Sin embargo, las capacidades que contemplan los otros dos anillos (perseverancia, motivación, implicación, demora de la recompensa, etc.) dependen de la experiencia vital y del entorno en el que se desarrolla la persona y varían notablemente a lo largo de la vida. Nos encontramos, por tanto, con un niño con un potencial intelectual elevado, pero aún sin herramientas para gestionarlo, entender que se espera de él, demorar la recompensa. Es muy posible que cuando esté en primaria y haya alcanzado cierto grado de madurez, sus reacciones sean más elaboradas.

¿Dado el componente genético, conviene evaluar a los hermanos?

Las aa.cc. tienen una base genética porque lo que es frecuente que también se observe esa condición en padres o hermanos. Sin embargo, no creemos necesaria la evaluación sistemática de los hermanos salvo que observemos comportamientos que llamen nuestra atención o un desarrollo diferente o más rápido del que cabría esperar por su edad cronológica.

Así como disponemos de un test sencillo para el autismo, ¿no existe algo similar para las altas capacidades?

No, no disponemos de un test de ese tipo. En la detección de las aa.cc. utilizamos una completa batería de pruebas estandarizadas (cuya duración oscila entre una hora y hora y media) que nos proporciona una medida de CI, a la que siguen diversas entrevistas con los padres y los profesores que nos permitan conocer aspectos del niño como puntos fuertes y débiles, estilo de aprendizaje, rasgos de personalidad, etc. Tenemos tests de screening de menor duración, que miden la inteligencia fluida a través de dos o tres tareas sencillas. Pero lo que nos interesa es tener un repertorio de información mucho más amplio para conocer las potencialidades del niño.

Es complicado que te hagan caso en el colegio. La respuesta suele ser: ¿por qué preocuparse si el niño es listo?

Sí, es complicado. Los profesores cuentan con recursos muy limitados y, debido a los esfuerzos del niño por mimetizarse con el resto de la clase, es muy posible que no conozcan su potencial. Por eso os aconsejamos hablar abiertamente con el profesor para que conozca el perfil de vuestro hijo, cuáles son sus intereses, qué le llama la atención, cuáles son sus puntos fuertes y débiles. Y si el colegio no dispone de esos recursos, buscad un centro que cuente con un programa especializado y flexibilidad para adaptar el currículum.

A veces tenemos la sensación de que los colegios prefieren no tener este tipo de niños.

Así es. Un niño con un potencial intelectual alto es un elemento desestabilizador en un sistema educativo planteado para educar a todos los alumnos por igual, con independencia de sus potencialidades o de sus dificultades. A la falta de recursos se suma el desconocimiento de lo que es la inteligencia, de cómo se desarrolla y de la relación existente entre potencial y talento.

¿Deben saber los niños con altas capacidades que poseen un gran potencial?

Sí, desde el primer momento. En el gabinete nos encontramos con familias que mantienen en secreto las altas capacidades de su hijo, como si el hecho de tener un elevado potencial tuviese connotaciones negativas. Desde el punto de vista de la relación afectiva con el niño y su autoestima, es un gran error. Desde el momento en que nuestro hijo muestra esas peculiaridades, hay que ponerlas sobre la mesa y hablar de ellas.

¿Un CI de 130 es sinónimo de altas capacidades?

Un CI de 130 por sí solo no indica nada. Es cierto que revela un rendimiento general alto, por encima de la media, pero necesitamos saber mucho más sobre las características de ese niño. Imaginemos que no es capaz de desarrollar el pensamiento creativo o de mantener la perseverancia en la tarea o de postergar la recompensa o de motivarse intrínsecamente. ¿Podrá ese niño desarrollar ese potencial y transformarlo en un rendimiento práctico y real? Probablemente no.

El dpto. de orientación del cole ha identificado a mi hijo como niño de aa.cc., pero nos recomiendan esperar porque es pequeño. Sin embargo, nos preocupa que no preste atención en clase.

Mi consejo es que no esperéis, porque estáis cortando las alas de vuestro hijo. El niño con aa.cc. de seis o siete años ya ha perdido un tiempo valioso de el colegio sin recibir la estimulación que necesita. Pero además de impedirle desarrollar su pleno potencial, estamos haciendo que cada vez se sienta peor. Igual de frustrado se siente el chaval que no es capaz de seguir el nivel de la clase que el que se ve impedido a avanzar. Sabemos lo que terminará ocurriendo: el niño desarrolla su autoestima comparándose con sus iguales. Cuando no encuentra a alguien como él comienza a pensar que es raro, que nadie le entiende. Surgen entonces los problemas.

No tengáis miedo de buscar un colegio que pueda dar respuesta a las demandas del niño. Tener altas capacidades es una gran oportunidad de desarrollo, no una razón para sufrir.

¿Puede haber roces entre los hermanos como resultado de las aa.cc.?

Nuestra experiencia clínica es que los niños con alto potencial son muy demandantes porque necesitan saciar su curiosidad. Cuando uno de los hermanos demanda atención de los padres es inevitable que el otro hermano se sienta poco atendido y empiece a desarrollar comportamientos para hacerse notar. De cualquier forma, en las relaciones entre hermanos influyen muchas variables y habría que hacer un análisis profundo antes de achacar los roces a las altas capacidades de uno de ellos.

A mi hijo le molestan los ruidos y los olores.

Estas señales suelen ocurrir y, a menudo, no reparamos en ellas o les ponemos una etiqueta negativa, pero son indicativas de un estilo de procesamiento sensorial diferente, en este caso, a través del canal auditivo. ¿Ocurre lo mismo a nivel cognitivo? ¿Y a nivel emocional? El niño al que molestan los ruidos huye de las muchedumbres o de situaciones ruidosas y tienen a aislarse. Llega entonces el diagnóstico erróneo de dificultades de socialización cuando lo que le molesta es el sonido ambiente. Es importante valorar este tipo de respuestas. Reacciones sensoriales tan llamativas y que no se ciñen a un momento puntual, pueden ser una manifestación de aa.cc., pero también una alta sensibilidad simplemente. Sea lo que sea, es importante saber qué le ocurre al niño para evitar futuros problemas.

¿Podrías hablarnos de la intensidad emocional de los niños superdotados?

Hablar del plano emocional en las altas capacidades es lo mismo que hablar del plano emocional en el conjunto de los niños en general. No hay dos niños iguales: habrá chavales con aa.cc. sensibles, menos sensibles, con gran capacidad empática, que vivan las interacciones sociales de otra manera…. No tiene sentido relacionar las altas capacidades con un único perfil emocional. Lo que sí podemos relacionar es la falta de entendimiento de las altas capacidades y la ausencia de ajuste con el entorno con determinadas consecuencias: ansiedad, tristeza, arranques de ira. Todos los niños repiten el mismo patrón.

Algunas líneas de estudio relacionan las aa.cc. con una elevada intensidad emocional: niños con mayor capacidad para identificar las reacciones emocionales de los demás y a quienes esas reacciones afectan en mayor medida. No contamos con estudios de amplio alcance, pero sí parece observarse cierta relación entre niños con diagnóstico de aa.cc. y rasgos de alta sensibilidad. De cualquier forma, no podemos meter a todos los niños en el mismo saco.

Mi hijo de cuatro años sabe leer y escribir. Nos pregunta sobre temas como la muerte, el cuerpo humano, los planetas y muchas veces no sabemos cómo motivarle pero, sobre todo, nos preocupa su conducta.

Un aprendizaje instrumental tan complicado como la lectoescritura, que se apoya sobre procesos cognitivos complejos, y que además el niño aprende de forma autodidacta nos habla claramente de una gran potencialidad. Ante una habilidad notable para el razonamiento numérico y verbal y una curiosidad patente por aprender, hemos de considerar la posibilidad de que nuestro hijo tenga altas capacidades. Preguntar -con intención de conocer (preguntas del tipo cómo funciona, para qué sirve), no por el mero hecho de interactuar con el adulto- implica una funcionalidad cognitiva importante. La alteración conductual que observamos en la etapa infantil (y que probablemente irá remitiendo en la etapa infantil) es un signo de alerta que nos invita a poner en marcha (en casa y, en particular, en el colegio) los recursos que nuestro hijo necesita para dar rienda suelta a ese potencial.

Se acepta de forma generalizada la necesidad de ayudar a niños con tdah, dislexia, TEA, pero esto no ocurre con los niños de altas capacidades.

Es cierto. Se piensa que, por el hecho de tener esa potencialidad, el niño lo tiene todo resuelto. Más aún si es niña, dada su mayor facilidad para adaptarse a las circunstancias. Volvemos a lo mismo de siempre: se confunde potencial con rendimiento. Entre estos dos constructos hay un largo camino por recorrer que requiere de capacidades tales como la motivación, el pensamiento crítico, la estimulación de rasgos de personalidad… Cuando seguimos oyendo decir a los profesores que un niño no tiene altas capacidades porque suspende somos conscientes de lo mucho que queda por hacer en este ámbito.

¿Disponen los colegios públicos de algún programa específico para los niños de aa.cc.?

En este momento la única alternativa disponible en los colegios públicos es la aceleración curricular. Un equipo de especialistas valora el perfil cognitivo del niño y elabora el informe correspondiente. Debido al alto número de peticiones y largas listas de espera, los colegios públicos están aceptando valoraciones de centros privados. Si el equipo de valoración determina que el niño tiene aa.cc. aconseja su aceleración, es decir, trasladarlo a un curso superior. Esta decisión hay que sopesarla con cuidado teniendo en cuenta aspectos tales como la adaptación del alumno a la clase o si está socialmente aceptado por su grupo. Puede darse el caso, por ejemplo, de que al niño le cueste hacer amigos y le perjudique el hecho de relacionarse con chavales mayores. O por el contrario, que se sienta más cómodo entre niños de mayor edad.

Soy de la opinión de que la aceleración curricular no tendría que pasar por cambiar al niño de clase, sino que debería hacerse dentro de su grupo de referencia. Y lo mismo es aplicable al niño con un perfil contrario, con una discapacidad intelectual. Por el momento, esto no se contempla en el sistema educativo así que, si el equipo de orientación lo considera apropiado, el niño pasa a un curso superior.

Icíar Casado (Psicóloga)


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