¿Quién necesita una pantalla?
El peso del entorno Desde que puedo recordar mis veranos han transcurrido en zonas costeras más o menos populosas. Este año, por cosas del azar, hemos recalado en una aldea de interior, minúscula, coqueta y tranquila, de esas en la que todos se conocen y la llegada de nuevos niños o adolescentes es acogida por el grupo con expectación. Aunque en principio no las
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