Disartria

La disartria es una alteración del habla de origen neurológico que, con frecuencia, se acompaña de deficiencias en los movimientos de los órganos buco-faríngeos y descoordinación fono-respiratoria. En la disartria no existe un trastorno del lenguaje y únicamente está afectado el componente motor lo que influye en la articulación de las palabras. El niño disártrico reemplaza los sonidos que no puede articular por otros que le resultan más fáciles, distorsiona o inserta sonidos u omite fonemas o silabas.

Dependiendo de la zona afectada del sistema nervioso central, diferenciamos distintos tipos de disartrias:

Disartria flácida: lesión localizada en la motoneurona inferior. Entre sus manifestaciones cabe destacar las alteraciones de los movimientos voluntarios y automáticos, la afectación de la lengua, la disminución en el reflejo de náusea y la fatiga durante el ejercicio.

Disartria espástica: lesión localizada en la motoneurona superior. La persona afectada muestra debilidad de un lado del cuerpo, reflejos deficientes, problemas de articulación, emisión de frases cortas, voz ronca y lentitud en el habla.

Disartria atáxica: la lesión afecta al cerebelo, órgano que regula la fuerza, velocidad, duración y dirección de los movimientos. El afectado puede mostrar hipotonía de los músculos afectados, irregularidad en los movimientos oculares, disfunción faríngea y articulatoria, alteraciones proxódicas, entre otras.

Disartrias por lesiones en el sistema extrapiramidal: dado que es el responsable de regular el tono muscular (en reposo y movimiento), una lesión del sistema extrapiramidal puede ocasionar movimientos lentos y rígidos con voz débil y articulación deficiente (disartria hipocinética) o movimientos musculares involuntarios, lentos o rápidos, atetosis, temblor o distonía (disartria hipercinética).

 

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