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Cómo contar cuentos a niños de entre 0 y 3 años

Oír la voz de papá o mamá contando un cuento es una experiencia agradable para cualquier niño, incluso de muy pocos meses de edad. El niño está deseoso de compartir momentos con sus figuras de apego y cualquier actividad compartida es especialmente estimulante y motivadora para él.

Cuento ojosSi queremos que esa experiencia sea verdaderamente gratificante para nuestro hijo, debemos tener en cuenta tres variables:

    • Ambiente
    • Tiempo
    • Tipo de cuento

El ambiente debe ser tranquilo y relajado, sin ruidos que interfieran con la actividad. Los bebés son sensibles a cualquier estímulo visual o acústico y los ruidos desviarán su atención. El niño debe estar descansado y tranquilo.

El tiempo que destinaremos a la lectura será breve y vendrá marcado por el niño. Comenzaremos nuestro cuento y, si observamos que nos sigue con la mirada o que muestra interés por lo que estamos haciendo, continuaremos con la actividad. No te desesperes si tu hijo no muestra interés: quizás no sea el momento adecuado o no esté preparado aún. Respeta su decisión y pasa a otro juego. La lectura debe ser algo placentero, nunca impuesto, ni a esta temprana edad ni en edades futuras.

Los cuentos utilizados deben tener ilustraciones grandes, con contrastes de colores marcados. Sitúate enfrente del niño, sosteniendo el libro entre las manos. Aléjalo o aproxímalo al niño en función de lo que éste demande.

Las estrategias que utilizaremos tendrán como objetivo captar la atención y el interés del niño. Para ello, le mostramos las ilustraciones acompañándolas de gestos de sorpresa y esperamos a ver su reacción. Si hay vocalización, la reforzamos repitiéndola y ampliándola. Por ejemplo, si el niño dice «ahh», puedes responderle con un «ohh, un pájaro»…. se trata de establecer un diálogo, un simple intercambio de producciones que, sin ser llegar a una conversación, reproduzca los turnos de intervención característicos de los intercambios comunicativos que tendrán lugar más adelante.

Cuando el niño ya sea capaz de producir y controlar algunas de sus vocalizaciones, puedes aumentar la complejidad del estímulo auditivo. Pasaremos de la simple onomatopeya y del gesto a la palabra que designa la imagen que estamos observando.  Seguiremos después con frases sencillas cuya dificultad iremos aumentando paulatinamente. Nuestro objetivo es que el niño integre el modelo en sus producciones de forma natural, a fuerza de escuchar siempre las mismas estructuras. Trata de no irte por las ramas: en este momento es más eficaz la repetición que el exceso de estímulo. También es positivo acompañar nuestras producciones de canciones sencillas que estimulen al bebé.

Cuento_cocheA partir de los 18 meses el niño será capaz de mantener la atención durante más tiempo y podremos pasar a libros con algo más de contenido argumental; a pequeñas historias con secuencias de acciones sencillas. Evita leer la historia: la estrategia ahora es la lectura de imágenes. Comenta con el niño lo que veas en la ilustración; no le exijas que hable señalándole lo que debe decir, empieza tú invitándole a que te imite. Poco a poco el niño intentará hacer lo mismo que nosotros e irá produciendo lenguaje oral. Debemos seguir provocando el efecto sorpresa: mantener el suspense y el interés del niño es primordial para que se dé el lenguaje oral.

Es normal que el niño quiera repetir siempre los mismos cuentos y, de hecho, es positivo ya que la repetición le permite aumentar el tiempo de atención, anticiparse a los acontecimientos, planificarse…

En niños más mayores, el relato de cuentos tendrá gran importancia en el desarrollo del lenguaje y de las funciones ejecutivas. La estimulación a través del lenguaje oral, previa a la lectura del lenguaje escrito, será fundamental para el correcto desarrollo de la lecto-escritura. Os animamos a priorizar la técnica de la lectura de imágenes sobre la lectura del texto porque la lectura o interpretación de las ilustraciones nos invita a denominar los elementos que aparecen en cada uno de los relatos, pero también a comentarlos, a plantear hipótesis sobre qué pasará en la historia…  No solo es un buen recurso para facilitar la posterior comprensión lectora sino que nos permite mantener un intercambio comunicativo con el niño mucho más rico. La lectura de imágenes o ilustraciones siempre es de gran ayuda.

Eva Estrada (Logopeda)

 

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